La OCDE y las enseñanzas artísticas

Desde mi incorporación a la Embajada de España ante la OCDE en París, quise conocer lo que se había investigado sobre las enseñanzas artísticas y, para mi sorpresa, solo en los últimos años se comienzan a dar los primeros pasos.

Desde su creación en 1961 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se orientó fundamentalmente a la economía, aunque progresivamente ha ido extendiéndose a otros campos. Hoy cuenta con 14 Direcciones que se ocupan de cuestiones como ciencia, comercio, empleo, medio ambiente o educación, entre otras. Sus estudios se basan en el análisis de las perspectivas y políticas mundiales, sobre la idea de que los países pueden aprender unos de otros, tanto en sus debilidades como en sus fortalezas. Integrada por 36 países entre los más desarrollados, a la OCDE también se le conoce como “el club de los países ricos”.

En la Dirección de Educación, el proyecto más conocido es el informe PISA (Programme for International Student Assessment), que se basa en un examen realizado cada tres años en el que participan medio millón de estudiantes de 15 años en 80 países, evaluando las competencias lectora, matemática y científica. Hay otros proyectos menos famosos pero de gran importancia, como Education at a Glance, que analiza un gran número de indicadores educativos que van desde el rendimiento de los estudiantes a los recursos humanos o el impacto socioeconómico; o Education Policy Outlook, que estudia en detalle los sistemas educativos y compara las políticas implementadas en educación en los diferentes países. Estos trabajos se traducen en recomendaciones independientes que los gobiernos de los países miembros están asumiendo por su extraordinaria fundamentación, rigor y eficacia.

En relación con las enseñanzas artísticas, por el momento solo existe una publicación específica: Art for art’s sake?: The Impact of Arts Education (¿Arte por el arte?: El impacto de la Educación Artística), que apareció en 2014, dirigida hacia cinco campos: música, artes visuales, teatro, danza y educación multi-artística. Aquí se estudia la influencia de la educación artística en la enseñanza no solo pensando en formar artistas, sino también en su contribución al desarrollo de cualidades como la observación, la expresión, la persistencia, la colaboración o la reflexión en el conjunto de las enseñanzas. Si te interesa la publicación aquí puedes leerla online.

También se están abriendo nuevos espacios conectados con las artísticas, como las habilidades sociales y las emociones. Pero donde se comienza a poner un verdadero interés es en área de la creatividad. Por ejemplo, en el próximo examen de PISA, en 2021, está previsto que por primera vez se evalúe la competencia creativa, junto a la matemática, la científica y la lectora, aunque por el momento no se ha definido el procedimiento que se seguirá para esta evaluación.

En el ámbito de las universidades y otros centros de educación superior, en septiembre de 2018 arrancó un proyecto sobre creatividad y pensamiento crítico, Fostering and assessing students’ creative and critical thinking skills in higher education and teacher education, coordinado por Stéphan Vincent-Lancrin, en el que estoy participando.

Alguna de las preguntas a las que el programa trata de dar respuesta son:

    • ¿De qué hablamos cuando hablamos de creatividad y pensamiento crítico en el contexto de la educación superior?
    • ¿Cómo desarrollar una práctica entre pares sobre pedagogías que fomenten intencionalmente la creatividad y el pensamiento crítico de los estudiantes?
    • ¿Cómo se evalúa a los estudiantes para demostrar la adquisición de estas habilidades?

Pocas veces nos hacemos preguntas como estas en el ámbito de las enseñanzas artísticas. Precisamente, por trabajar a diario con la creatividad, hay muchas cuestiones que damos por supuestas, demasiadas inercias y sobreentendidos. En gran medida en nuestros centros se asume que la creatividad es algo innato y que no puede ser aprendida, lo que lleva a apoyar más a los alumnos talentosos y marginar a los que muestran dificultades.

Con mucha frecuencia, también se considera complicado diseñar procedimientos para evaluar la creatividad, el pensamiento crítico o la competencia artística, por lo que, al menos entre las especialidades instrumentales de los conservatorios, su evaluación es esencialmente subjetiva.

Considero de gran importancia que desde OCDE se esté comenzando a prestar atención a la creatividad y al papel de las artes en la educación, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Solo una muestra: entre las 52 personas procedentes de 17 países que participamos en el encuentro los días 14 y 15 de marzo en París, yo era el único que pertenecía al espacio de las enseñanzas artísticas… algo que me preocupó mucho.

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Antonio Narejos

La ilustración corresponde a la portada del libro Art for art’s sake?: The Impact of Arts Education
© Violette Vincent

 

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