Los conservatorios superiores públicos ceden terreno ante los privados

En los 10 últimos años el alumnado de los centros privados que imparten las enseñanzas superiores de música ha crecido 8 veces más que el de los públicos. Según las cifras oficiales del Ministerio (1), puede hablarse de un cierto estancamiento en el crecimiento de los conservatorios públicos, que durante este periodo solo han sumado 151 alumnos más en toda España, lo que supone un incremento del 2,26% mientras que los privados, por su parte, han crecido un 179,26%.

Si consideramos los porcentajes sobre el total del alumnado, la tendencia en la última década ha favorecido sin ninguna duda a los centros privados, lo que no parece que vaya a cambiar de sentido a corto plazo.

En los centros privados el número de estudiantes ha aumentado año a año sin excepción, mientras que en los públicos la variación global ha sido mínima: el volumen del curso 2017/18 fue muy similar al alcanzado en 2008/09 pero, además, en los cuatro últimos esta cantidad parece haber encontrado un techo que no consiguen romper.

En la gráfica se observa que en 2012/13 se alcanzó un pico en el alumnado de los centros públicos, lo que pudo deberse a la coincidencia, en ese momento, del tercer año de implantación del plan de estudios LOE con el 4º de LOGSE. La mayoría de estos alumnos finalizó su carrera ese año, lo que puede justificar la importante caída de 744 alumnos en el curso siguiente.

Centros

El frenazo de los públicos es especialmente significativo, si tenemos en cuenta además que durante este periodo se han creado dos nuevos conservatorios, el de Jaén (en 2010) y el de Castilla La Mancha (en 2013). Mientras que los privados han experimentado un importante incremento, pasando en toda España de 3 a 13 centros.

Los tres conservatorios privados que ya existían cuentan con una sólida trayectoria, como son el histórico conservatori del Liceu, además de la ESMUC y Musikene creados en 2001. Estos dos últimos vinieron a sustituir de hecho a los centros públicos que hasta ese momento habían impartido las enseñanzas superiores de música en sus respectivas comunidades autónomas, como sucedió con el conservatorio superior municipal de Barcelona en el primer caso y de los conservatorios superiores de Bilbao, San Sebastián y Vitoria en el segundo.

Junto a estos, los nuevos centros que entran en escena están trabajando para consolidarse, buscando su espacio ante un ya de por sí elevado número de conservatorios, algunos de ellos centenarios. Si bien en su mayoría ya tenían un recorrido educativo previo, solo recientemente han obtenido la autorización oficial para impartir las enseñanzas superiores de música, como es el caso de Jam Session y el Taller de Músics en Barcelona, los centros Katarina Gurska, Música Creativa, Nuestra Señora de Loreto, Progreso Musical y Reina Sofía en Madrid, y Berklee en Valencia.

Pero, frente a la especial concentración de centros en Barcelona y Madrid, la tendencia está comenzando a expandirse al resto de España. En el curso 2018/19 se ha puesto en marcha Musikex en Cáceres, y en el próximo 2019/20 lo hará la Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento, ESMAR en Valencia.

Oferta educativa

La oferta de estudios de los conservatorios se está diversificando, aunque a un ritmo muy lento, considerando la evolución de la sociedad y las necesidades actuales del mundo profesional y laboral. Algunos centros se han diferenciado de los demás ofertando alguna de las nuevas especialidades LOE, como flamenco, que se imparte en centros de Andalucía, producción y gestión en Andalucía, Galicia y Cataluña, y sonología en Cataluña y Valencia.

Otros incluyen en la especialidad de interpretación itinerarios menos habituales que van desde la música tradicional y popular a las músicas urbanas. Dentro del primer bloque encontramos, por ejemplo, la guitarra y el cante flamenco, en Andalucía, Cataluña y Murcia, o txistu en Navarra y País Vasco. El segundo abarca un espacio que en España todavía se encuentra en expansión y que incluye el jazz, ofertado en algunos conservatorios públicos, como en Galicia y Valencia, aunque sobre todo se trata de una apuesta de los centros privados, junto a la música moderna, e incluso el rock, en Barcelona y Madrid.

En cuanto a los másteres de enseñanzas artísticas, la oferta en los conservatorios está creciendo año a año (para más información ver mi artículo Los másteres de música en los conservatorios ya superan a los de las universidades). Este es precisamente un espacio donde los centros tienen la oportunidad de diferenciar su oferta con claridad, haciéndose al mismo tiempo visibles y atractivos, incluso en el ámbito internacional. Pero hasta el momento, son los centros privados los que han tomado la delantera: ellos solos suman 20 másteres, frente a los 8 de los públicos.

Reflexión

Un gran número de centros han comenzado a impartir los estudios superiores en la última década, 2 públicos y 10 privados, lo que aumenta considerablemente las opciones de elección a la hora de cursar los estudios oficiales de música en España.

Y a ellos hay que sumar también la creación de grados de música y másteres en materias que nunca habían salido de los conservatorios, como la interpretación y la composición, las cuales ahora pueden cursarse en el ámbito universitario, como en la Escuela TAI –centro adscrito a la universidad Rey Juan Carlos–, la facultad de música de la universidad Alfonso X o la universidad Europea de Madrid y la Internacional de La Rioja. Todas ellas universidades privadas.

Pero el fenómeno más llamativo durante la última década ha sido el crecimiento de los centros superiores privados, que parecen estar ganando atractivo entre los jóvenes estudiantes de música, a juzgar por el notable incremento de su alumnado, frente a la estabilización del mismo en los públicos.

Entre las posibles causas de este cambio de equilibrios pueden estar la estrategia de los privados de priorizar las titulaciones más demandas por los estudiantes y de diferenciar sus propuestas respecto a los públicos. Estos centros tienen una gran autonomía en la toma de decisiones, como por ejemplo para establecer convenios, o en la contratación de profesorado, con una flexibilidad total a la hora de incorporar a sus filas a profesores de prestigio sin los condicionantes del modelo funcionarial.

No obstante, lo importante no es solo crecer en número, sino sobre todo hacerlo en calidad. La batalla por conseguir los mejores alumnos la ganarán los centros con un mejor proyecto educativo, aquellos con más capacidad de innovación, una oferta educativa más atractiva y docentes más cualificados, centros que ofrezcan mejores servicios de apoyo a los estudiantes, que apuesten por el impulso y la promoción de la actividad artística, la conexión con el mundo laboral, la internacionalización y la investigación.

El aumento de la competitividad entre nuestros conservatorios hoy es un hecho y debería servir de estímulo para la mejora de la calidad. Pasó el tiempo en que era suficiente abrir las puertas del centro para que los alumnos acudieran a inscribirse. Ahora hay que atraerlos, además de ofrecerles la mejor cualificación y conectarles con el mundo profesional. Es el reto de nuestro tiempo.

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Antonio Narejos

Notas:

(1) Estadísticas de la Educación. Ministerio de Educación y Formación Profesional (último acceso 03/04/2019). Las tablas son de elaboración propia a partir de los datos oficiales.

 

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