La sostenibilidad de la música y su papel en el cambio

sostenibilidadInterrogarse por la sostenibilidad de la música supone afrontar sin prejuicios algunos de los problemas más acuciantes que afectan al encaje de la música en la sociedad actual y del futuro. Es preguntarse acerca de la viabilidad de la profesión de músico tal y como la hemos entendido hasta hoy, de los centros de enseñanza y hasta de la música como lenguaje. Pero además, implica preguntarnos cómo la música puede contribuir a una sociedad más justa y a un individuo más libre y autorrealizado, planteándose también su lugar en la definición de nuevos modelos, acordes con el momento histórico que nos ha tocado vivir.

Mario Bunge, el filósofo argentino, en su Tratado de filosofía habla de una sociedad desde una visión sistémica en la que están interrelacionadas política, economía y cultura, como pilares fundamentales. No hablamos de la cultura como un entretenimiento o un complemento, sino como parte esencial para la construcción de una sociedad armónica.

Hay que devolver a la música y a la cultura el poder que tiene de acercar a las personas, favoreciendo la comunicación y la comprensión mutua. Tenemos que ser capaces de unir ética y estética.

Sin embargo suele suceder que los músicos vivimos abstraídos del mundo que nos rodea. No manifestamos en público nuestra opinión, ni participamos en los problemas y retos de la sociedad de una forma activa.

Por eso destacan iniciativas tan emblemáticas como el proyecto de José Antonio Abreu, con el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, que se ha convertido en un modelo mundial de integración de los jóvenes a través de la música, (incluso procedentes de sectores sociales excluidos) y el proyecto de Daniel Barenboim y el Edward Said, que culminó con la Orquesta del Diván reuniendo en una misma orquesta a jóvenes musulmanes y judíos, activa desde 1999.

Barenboim piensa que la música es un modelo para la sociedad. El flujo inevitable de la música significa movimiento constante: desarrollo, cambio o transformación, nada se mantiene quieto y, cuando se repite, el paso del tiempo lo hace diferente.

Pero quizá todavía no somos conscientes de que nos encontramos ante un momento crucial para la humanidad, en el cual parece que a corto plazo no vamos a encontrar una salida.

Cuando un sistema no puede resolver sus problemas vitales, se degrada, se desintegra o bien tiene que convertirse en otra cosa, tiene que metamorfosearse. El filósofo francés Edgar Morin dice que la sociedad actual no tiene más remedio que transformarse, que cambiar de vía. Dice que es necesario repensarlo todo, que debemos volver a comenzar.

Esta transformación la vemos simbolizada en el gusano de seda. Cuando el capullo se abre, el gusano se ha transformado en una mariposa: Aunque es el mismo ser y mantiene su identidad, se ha convertido en otro.

Para conseguir crear un nuevo modelo, Edgar Morin propone algo que parece muy complicado, pero perfectamente realizable: tenemos que partir de una doble dirección hacia la globalización y hacia la desglobalización, tratando de conjugar lo planetario y lo continental, lo nacional y lo local. Tenemos que aprender a vivir en las dos dimensiones y no quedarnos solo con una.

Hoy día existe en todos los continentes una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales que son la cantera del futuro, tanto a nivel social, como político, económico y cultural. El futuro ya ha comenzado, aunque quizá todavía no nos hemos dado cuenta.

La música necesita de la sociedad y de nosotros todos los que estamos aquí, para abrir e impulsar nuevos horizontes, pero sobre todo nosotros necesitamos de la música para poder mantener nuestra dignidad como seres humanos. A través de la música podemos contribuir a formar personas inteligentes, capaces de amar. De este modo la sostenibilidad de la música, y la del mundo, estarán aseguradas.

Estas ideas pertenecen a la conferencia sobre Música y sostenibilidad que di en el XIX Encuentro Internacional de Música y Danza de Cieza, el 23 de agosto de 2013 cuyo texto íntegro ofrezco a continuación:

Narejos, Antonio – Música y sostenibilidad

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