Reactivar las Enseñanzas Profesionales de Música

 

Las Enseñanzas Profesionales de Música en España atraviesan un momento delicado. En los últimos seis años se ha producido un estancamiento en el número de alumnos, que se mantiene con altibajos en torno a los 45.000 según reflejan los informes anuales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte [1]. Pero el peor indicador sobre el alumnado, y si hubiera estadísticas serían alarmantes, es que la mayoría no finaliza sus estudios, protagonizando un importante abandono especialmente en los últimos cursos.

La reducción de los efectos académicos y laborales del Título Profesional ha generado una fuerte desmotivación, repercutiendo en la demanda, el nivel del rendimiento y la pérdida de la vitalidad que en otras épocas impulsó estas enseñanzas. Como ha dicho muchas veces Encarnación López de Arenosa, “no hay enseñanza reglada en el panorama académico español que padezca una injusticia semejante tras tantos y tan esforzados años de estudio”.

El desencanto está arrastrando también al profesorado, en su mayoría entusiasta y altamente cualificado, que se siente impotente para modificar la situación. Y a esto se une la fuerte inestabilidad de las plantillas en los centros públicos, con un alto número de interinos que en buena medida están cubriendo las comisiones de servicios de los Conservatorios Superiores.

Organigrama de las la Educación Secundaria en el Sistema Educativo Español

Superar las dificultades

Desde los Conservatorios Profesionales se está alzando la voz para reclamar un mayor reconocimiento de sus estudios y más salidas profesiones.

Ya ha pasado un cuarto de siglo desde que la LOGSE desnaturalizó los títulos profesionales de enseñanzas artísticas, difuminando su horizonte académico y profesional. Continuaron llamándose “profesionales”, pero en la práctica se convirtieron en papel mojado. Ya no acreditaban para el ejercicio de la profesión en todas las CCAA y al mismo tiempo dejaron de ser requisito para el acceso a las Enseñanzas Superiores. Apenas les queda el consuelo de poder computar en la calificación de la Prueba de Acceso o ser valorados como formación complementaria en los baremos de oposiciones.

Con la LOE, hace ya más de una década, se perdió la oportunidad de incluirlos en el catálogo de títulos europeos y en consecuencia fueron relegados a un apéndice prácticamente aislado dentro del sistema educativo nacional.

Esta severa degradación de los títulos es sin duda la causa principal de que los estudios profesionales hayan perdido atractivo como opción educativa entre los estudiantes y buena parte de su reconocimiento social.

La oferta educativa necesita una urgente reforma. Por una parte, las enseñanzas profesionales mimetizan en exceso a las superiores, lo que las convierte casi en una preparación de seis cursos para el acceso a estas. Pero aquellos estudiantes que no tienen intención de continuar en el nivel superior son empujados al abismo, al ofrecer unas salidas profesionales muy reducidas.

Por otra parte, los planes de estudios están ignorando las verdaderas necesidades profesionales de la sociedad actual, lo que reduce drásticamente las posibilidades de inserción laboral de los egresados. Se echa de menos tanto la preparación para las profesiones musicales relacionadas con las tecnologías digitales y las multimedia, desde los puntos de vista técnico y artístico, la luthería o la gestión de Escuelas, como otras líneas profesionales relacionadas la creación y a la interpretación en orquestas, conjuntos o grupos camerísticos, por ejemplo. Paradójicamente, esta formación y experiencia la adquieren los alumnos por su cuenta, muchas veces de forma autodidacta, lanzándose al ruedo sin contar con apoyo y orientación académica suficientes, lo que no garantiza un óptimo resultado.

Una propuesta novedosa

En el III Congreso Nacional de Conservatorios Superiores de Música, organizado por SEM-EE en Musikene el pasado noviembre de 2016, Ana Pilar Zaldívar propuso “una resituación de las Enseñanzas Profesionales que las dignifique y actualice, dándoles identidad propia y las relacione más con la Enseñanza Superior”, basándose en tres ejes fundamentales: la modificación del currículo, la creación de nuevos títulos y la equiparación de estas enseñanzas a los títulos de Técnico y Técnico Superior de Formación Profesional. Me centraré en esta última propuesta, por considerarla la más novedosa.

La equiparación de las Enseñanzas Profesionales de Música al marco de la Formación Profesional, tanto de Grado Medio como de Grado Superior, supondría un salto cualitativo muy importante. Por lo pronto tendrían un mayor reconocimiento académico, considerando además que el título de Técnico Superior está incluido en el MECES y en el Marco Europeo de Cualificación para la Educación Superior (MECES 1 – EQF 5).

Téngase en cuenta que ya existe un precedente exitoso en otras Enseñanzas Artísticas como es el caso de Artes plásticas y Diseño que cuentan con los títulos Técnico, Técnico Superior y Superior.

Esta es una lucha que hace años inicio María Pilar Gracia desde la Asociación Estatal de Centros Autorizados de Enseñanzas Musicales (AECAEM), tratando de dignificar estas enseñanzas. Lo que pedía era la equivalencia del Título de Enseñanzas Profesionales de Música con el Título de Técnico Superior (disponiendo del título de Bachiller), haciendo las necesarias ampliaciones de horas lectivas con orientación profesional, prácticas, etc.

Pero sólo se consiguió que la LOE estableciese el derecho de las Enseñanzas Profesionales de Música o de Danza a la obtención del título de Técnico (Artículo 50) sin concretar la equivalencia correspondiente. Por esta razón Ana Pilar plantea la urgencia del desarrollo legislativo que haga posible el reconocimiento y los efectos verdaderamente profesionales de estos títulos. E incluso pide más, debatir sobre la posible creación de un nuevo Título de Técnico Superior de Música y Danza que podría cursarse, a la manera del Bachillerato en Música, una parte en el Conservatorio / CAM y otra en Centros de FP y Prácticas.

De este modo se ofrecería al alumno una perspectiva laboral real y cualificada. Con una finalidad profesionalizante, los planes de estudios adaptarían la oferta educativa orientándose a la adquisición de competencias y conocimientos adecuados, se establecerían nexos con el mundo laboral, empresas e instituciones relacionadas, etc.

Y por otra parte abriría la puerta para continuar estudios bien en las Enseñanzas Superiores de Música, con el fin de obtener una formación especializada, o continuar otros itinerarios en el ámbito universitario. En resumen, junto a estos estudios, orientados a una alta especialización, a la docencia en las enseñanzas reguladas y a los estudios de posgrado, tendríamos unos Estudios Profesionales con dos opciones bien definidas: continuación de los estudios en niveles superiores y la inserción profesional.

Las posibilidades de participar los conservatorios profesionales en el programa Erasmus+ se ampliarían considerablemente, ya que en la actualidad únicamente pueden hacerlo a través del programa KA101 para la Educación Escolar, Preescolar, Primaria y Secundaria, dirigido a profesores y personal no docente [2]. Sin embargo, Formación Profesional posee un programa propio mucho más ambicioso, el KA102, que se dirige también al alumnado, la realización de prácticas y el establecimiento de convenios de colaboración con empresas e instituciones.

La Formación Profesional ha adquirido una valoración social muy alta en los últimos años, pero también un significativo apoyo institucional, pasando a situarse entre las preferencias educativas de la Unión Europea para 2020. Así, con el Comunicado de Brujas, en 2010 se sentaron las bases estratégicas con el fin de fomentar la excelencia, la calidad y la adecuación de la formación profesional.

El escenario de las Enseñanzas Profesionales en España reúne unas características que encierran un gran potencial, ya que cuenta con más de 250 conservatorios y escuelas profesionales, sin contar los casi 100 centros autorizados, un profesorado de calidad y un importante número de alumnos, que viene contribuyendo al desarrollo cultural, económico y social de nuestro país.

Si se quieren superar las dificultades actuales, será necesario encontrar soluciones desde la unión entre los Conservatorios Profesionales y al mismo tiempo trabajando en conjunto con los Superiores, porque todos nos necesitamos. Pero también dejar atrás los miedos al cambio, abriendo el debate en favor de una mayor eficacia en las Enseñanzas Profesionales, aumentando su atractivo y adecuación tanto al ámbito académico como al laboral.

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Antonio Narejos

[1] Según el último informe de Datos y cifras del curso 2016-2017, publicado por la Subdirección de Estadística y Estudios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte el 30 de diciembre de 2016, el número de alumnos de las Enseñanzas Profesionales de Música en toda España durante el curso 2015-2016 fue de 45.505, frente a los 44.687 del curso 2010-2011. En el siguiente gráfico he reunido los datos de los últimos diez cursos para apreciar mejor la evolución:

[2] El programa KA101 de Erasmus+ incluye en el presente curso tres Conservatorios Profesionales: Murcia, Santiago de Compostela y Vélez-Rubio.